martes, 29 de enero de 2019

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30 DE ENERO DÍA DE LA PAZ


Sin las mujeres, no habrá paz

El Consejo de Seguridad ha celebrado el debate anual sobre mujeres, paz y seguridad. 
ONU Mujeres recuerda que la participación significativa de las mujeres en los procesos de paz aumenta la posibilidad de que un acuerdo dure más de 15 años en un  35 por ciento.
Sin embargo, el Secretario General ha denunciado ante el Consejo que la participación de mujeres en procesos de paz sigue siendo extremadamente limitada.
“Entre 1990 y 2017, las mujeres constituyeron un 2% de los mediadores, 8% de los negociadores y 5% de los testigos y signatarios en procesos de paz”.
En cambio, los conflictos siguen teniendo un efecto devastador en las mujeres y niñas. “La ONU ha documentado más de 800 casos de violencia sexual en conflictos en 2017-un aumento del 56% desde 2016”, añadió Guterres. 

viernes, 25 de enero de 2019

La salinidad afecta a la supervivencia de los insectos acuáticos en Doña

Un equipo de investigadores de la Estación Biológica de Doñana y del Museo Nacional de Ciencias Naturales, ambos centros del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) (España), ha confirmado que las poblaciones de los insectos acuáticos conocidos como Barqueros de agua están sometidos a múltiples impactos entre ellos las invasiones, la acción antrópica, el cambio global y el parasitismo.

Según los datos de la investigación, que aparece en el último número de la revista PLOS ONE, la combinación entre las infecciones de parásitos y el aumento de la salinidad de las aguas podrían estar afectando más de lo que se creía a la supervivencia y fecundidad de estos insectos.

Según Vanessa Céspedes, investigadora de la EBD y autora principal del estudio, las extracciones de agua para el uso agrícola y urbano, así como el cambio climático están aumentando la salinidad en los sistemas acuáticos del Mediterráneo, y es probable que dicho incremento tenga un efecto relevante en las interacciones entre parásito y hospedador, así como implicaciones importantes para las comunidades de insectos y ácaros acuáticos (parásitos).

“Las especies de barqueros de agua que se han estudiado, Sigara lateralis y Corixa affinis, tienen un papel regulador clave en el ecosistema ya que son uno de los grupos de insectos los más abundantes en sus hábitats y actúan como presa y depredador de otros organismos” contextualiza la investigadora.

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A la izquierda un barquero de agua, a la derecha un detalle del ácaro que lo parasita, Hydrachna skorikowi. (Foto: MNCN)

Para el estudio, los barqueros de agua, un grupo de insectos de la familia Corixidae formado por más de 300 especies, fueron recolectados en una de las Infraestructuras Científicas y Técnicas (ICTS) gestionadas por el CSIC, la Reserva Biológica de Doñana, en Huelva.

Se tomaron tanto ejemplares sanos como infectados por un ácaro acuático, el ectoparásito de la especie Hydrachna skorikowi. Posteriormente fueron tratados en el laboratorio para comprobar cómo la presencia de ácaros y la variación de la salinidad afectaban a su supervivencia, su fecundidad y el desarrollo del juvenil de los insectos.

“Con el trabajo de laboratorio se determinó, por una parte, que los barqueros de agua infectados por al menos una larva de ácaro acuático tuvieron una menor tasa de fecundidad y una baja supervivencia tanto en adultos como en fase juvenil.

Por su parte, los juveniles infectados por tan solo un ejemplar de ácaro no lograron completar la muda hasta la edad adulta”, apunta Céspedes. “También hemos comprobado que la salinidad de las aguas temporales juega un importante papel en la disminución la fecundidad y la supervivencia de los insectos acuáticos porque les genera mucho estrés”, explica la investigadora. (Fuente: Museo Nacional de Ciencias Naturales)

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Nueva especie de bacteria en la Gruta de las Maravillas de Huelva

Un equipo de investigadores del Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Sevilla (IRNAS), centro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) (España), ha identificado una nueva especie de bacteria en el aire de la Gruta de las Maravilla, localizada en Aracena, Huelva. El equipo científico ha denominado a la nueva especie como Bacillus onubensis, en referencia al gentilicio de la región, que a su vez hace alusión a Onuba, el nombre que daban los romanos a la provincia de Huelva. La investigación ha aparecido en el último número de Systematic and Applied Microbiology.

Apunta Cesáreo Saiz-Jiménez, investigador del IRNAS, que si bien en primer lugar la nueva especie se identificó en la Gruta de las Maravillas, posteriormente también se encontró en el aire de la Cueva del Tesoro, en Málaga, a 318 kilómetros de distancia de la primera; situación que demostraría la distribución de la bacteria por varias cuevas andaluzas. En los últimos años, este equipo, que constituye el Grupo de Investigación “Microbiología Ambiental y Patrimonio Cultural”, ha descrito un total de 22 nuevas especies de bacterias y 5 de hongos, entre ellos el Aspergillus baeticus, aislado también de la Gruta de las Maravillas en el año 2012.
 
Explica Saiz-Jiménez que el proyecto nació como respuesta a la realidad de que las cuevas andaluzas no estaban siendo controladas desde el punto de vista microbiológico. “En este proyecto se proponía la creación de un Observatorio Microbiológico de Cuevas, donde a través de un estudio de la aerobiología de algunas cuevas andaluzas, se pudiera controlar los microorganismos presentes en el ecosistema, y poder detectar a tiempo aquellos brotes que pudieran comprometer la integridad de la cueva y sus pinturas rupestres, en el caso que las tuviera”, puntualiza el investigador.

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Bacillus onubensis. (Imagen: CSIC)

La creación del Observatorio se materializó mediante la concesión de un Proyecto de Investigación de Excelencia de la Junta de Andalucía. En los años de duración del estudio el equipó visitó y muestreó, a lo largo de las cuatro estaciones del año, el aire de la Cueva de Ardales y Cueva del Tesoro en la provincia de Málaga, y la Gruta de las Maravillas en Aracena, Huelva. Aislaron un elevado número de bacterias y hongos, que fueron identificados a nivel de género y especie. Sin embargo unas pocas especies de bacterias y hongos resultaron ser desconocidas y nuevas para la ciencia, como la mencionada, Bacillus onubensis. (Fuente: CSIC/DICYT)